Estados Unidos Invita Formalmente A Putin A la Cumbre del G-20 en Miami en Diciembre
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El Gobierno estadounidense ha invitado formalmente al presidente ruso, Vladimir Putin, a la cumbre de líderes del G-20 que se celebrará a mediados de diciembre en Miami, bajo la presidencia norteamericana. Una mano tendida por Donald Trump, que busca desde su regreso al poder normalizar poco a poco las relaciones entre ambos países, rotas desde la invasión de Ucrania de 2022. Ambos ya se vieron en el verano de 2025 en Alaska, pero Washington especula incluso con la posibilidad de que la ciudad de Florida pueda acoger un encuentro trilateral con el ucraniano Volodimir Zelenski.

"Hemos invitado al presidente Putin al G-20. Creemos que es una oportunidad para que se reúna no solo con el presidente, sino también con otros líderes mundiales. Esperamos que esa sea una invitación que acepte. Hay una oportunidad en diciembre, si eso sucede", ha señalado este miércoles el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, tras verse en persona con el veterano ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov.

La decisión va a sentar muy mal entre los países europeos. El 31 de agosto de 2026, en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20 celebrada en Asheville (Carolina del Norte) el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, apareció por sorpresa, al menos para la mayoría de los asistentes. Ocupó después de varios años de ausencia un puesto en la mesa y tuvo una cita a solas con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anfitrión de la cumbre. Ahora, la Casa Blanca da un paso más allá, mucho más agresivo y controvertido.

Donald Trump presume de ser pragmático. Recibió en Washington al nuevo presidente sirio, que fue enemigo de EEUU y miembro del Estado Islámico. Recibe a Xi Jinping mañana en la Casa Blanca. Y el martes incluso posó sonriente con Delcy Rodríguez, hasta hace nada en la lista de sanciones de su Gobierno. Putin nunca fue expulsado formalmente del G-20, ya que haría falta una unanimidad que no existe. Pero no aparece en una cita de este grupo desde 2019 en persona, y no interviene desde la invasión ucraniana, tras haber usado la videoconferencia en la época del Covid.

Giro Radical

La invitación al ministro en agosto supuso de por sí un giro radical respecto a la política estadounidense anterior. En abril de 2022, la entonces secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y otros funcionarios occidentales habían abandonado una reunión del G-20 en Washington como protesta cuando Siluanov, que participaba de forma virtual, tomó la palabra. La Unión Europea calificó ahora la presencia rusa de inapropiada, señalando que no era momento de normalizar a Rusia mientras Moscú seguía bombardeando Ucrania. Desde Carolina del Norte, el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, fue especialmente claro, denunciando que la señal enviada al recibir así al ministro ruso le parecía "bastante preocupante". El ruso fue excluido de la foto de familia, pero el tabú ya estaba roto.

Trump es indiferente a esas críticas y argumentos. Cree que tiene una relación especial con Putin, que el líder ruso lo respeta, escucha, y que su mediación puede lograr lo que nadie ni nada ha conseguido en los últimos cuatro años y medio. Y que tiene una oportunidad de hacer historia. Si presume de haber acabado ya con ocho guerras en 18 meses, nadie le haría más feliz que contribuir esta vez de verdad a que terminen las matanzas en Ucrania.

El lado ucraniano es, por razones obvias, escéptico. Pero al mismo tiempo, no cierra la puerta. Zelenski, que se vio en los márgenes de la ONU con Trump el martes también, dijo el pasado 12 de septiembre en una entrevista con la Deutsche Welle que estaría dispuesto a reunirse con Putin en Miami. "Sí, claro. Tenemos que ir. Tenemos que reunirnos, hablar y tomar decisiones. No se trata de las palabras (...) solo importa el resultado". El Kremlin, entonces, respondió con evasivas. Su portavoz Dmitri Peskov se limitó a decir: "Todavía no sabemos si iremos a Miami", y reiteró la exigencia de Putin de que sea Zelenski quien viaje a Rusia para negociar.

En los márgenes de la Asamblea General de la ONU, Zelenski volvió a mostrar su disposición: "No todo está perdonado... Pero esto es una señal", dijo a la pregunta sobre las posibilidades reales de un encuentro directo. "Estoy dispuesto a reunirme con Putin en cualquier momento (...) No está ganando, y eso es un problema para él: tiene que mostrárselo a su sociedad. No se trata de nosotros, ni de los estadounidenses, ni de los ucranianos; él no respeta a nadie. Su preocupación son el pueblo ruso, su sociedad interna y la presión. Solo le teme a su nación", zanjó.