"De repente, el avión empezó a caer en picado. Perdió el equilibrio y fue medio minuto de impresionante y rápida caída libre. Como en las películas. Fue aterrador. No sabíamos el motivo porque no habíamos avisado de posibles turbulencias", cuenta Almog Italie recordando los momentos más angustiosos en el vuelo de Dubái a Tel Aviv. ¿Tuviste miedo de morir?, preguntamos a este israelí que, como el resto de los más de 170 pasajeros, se siente afortunado de poder contarlo. "No tuve tiempo para ello. Yo soy una persona de hechos y en ese momento estaba centrado en cómo salvar mi vida y la de mi familia y no en perderla. Nos abrochamos los cinturones y nos preparamos en los asientos", contesta.
Tras unas vacaciones en Japón, Italie, su esposa y sus dos hijos (de 13 y 16 años) estaban a bordo del vuelo de Flydubai para volver a casa. "El piloto indio abrió la cabina tras ser atacado. Es un gran héroe como lo son los pasajeros israelíes que entraron y neutralizaron al atacante. Uno de ellos incluso levantó la palanca de control cuando el avión estaba en caída. Si no fuera por ellos y por la sangre fría de todos en el avión, no estaría hablando contigo", dice Italie a EL MUNDO con una calma que sorprende. O quizá no.
La acción de unos pocos evitó alrededor de 180 funerales al abortar un ataque que pudo infligir a Israel su 11-S poco antes de conmemorar el tercer aniversario del 7-0. Con la aeronave en caída libre entre algunos gritos de pánico y muchos rezos entremezclados con resignadas despedidas, varias personas de diferente origen y profesión, pero mismo coraje, lograron reducir al copiloto atacante, salvar la vida del capitán apuñalado y estabilizar la aeronave antes de que se estrellase en una zona desértica, un colegio o un rascacielos. Los héroes del vuelo FZ1074 confirman que los milagros también se hacen con las manos.
Muchos de los israelíes que volvían a casa tras disfrutar de paradisiacas vacaciones en el Lejano Oriente intentando aparcar la estresante realidad de su país se encontraron inmersos en una angustiosa pesadilla con final feliz. Cuando el avión de la compañía emiratí despegó de Dubái a las 6.05 de la mañana del miércoles nadie a bordo conocía el nombre del capitán Smit Machchhar. Hoy este piloto, hospitalizado en Arabia Saudí, recibe elogios desde el primer ministro de Israel y la India hasta el último y afortunado pasajero.
Más de dos horas después de despegar de Dubái, el avión empezó a realizar preocupantes movimientos. Machchhar fue sorprendido por el copiloto, de nacionalidad omaní, que le atacó con un cuchillo. Gravemente herido en el suelo, logró abrir la puerta de la cabina. Pero antes de destacar su lucha para detener al copiloto y permitir la entrada de los pasajeros, cabe detenerse en Tali Manes. Esta israelí había acompañado a su hija de seis años al lavabo en la parte delantera del aparato. De repente, escuchó gritos procedentes de la cabina y avisó a un miembro de la tripulación y a su marido Tzvika.
"Vi al piloto luchar con el apuñalador. Enseguida nos abalanzamos hacia él y le sacamos fuera. Había mucha sangre. El avión perdía altura y empezó a descender con una enorme rapidez como en las películas de terror", cuenta Tzvika Manes, directivo de un importante banco en Israel.
Yaniv Hayoun no solo ayudó a neutralizar al atacante. Según cuenta, vio al copiloto intentando destruir los aparatos del mando de control para que el avión se estrellara. Tras sacarlo fuera con la ayuda de Manes y Assaf Rajuan, Hayoun volvió a la cabina de un avión camino de la tragedia. Inspirado en la serie de televisión "Mayday: catástrofes aéreas", empujó las palancas hacia arriba frenando así el desplome de la aeronave.
"Como israelíes de forna natural pensamos que se trata de un atentado terrorista pero en ese momento no podíamos saber exactamente lo que era", cuenta Italie que vuelve a los momentos del profundo y brusco descenso."Fueron breves momentos de pánico. La gente se comportó de forma ejemplar y fue lo que nos salvó. Nos quedamos en los asientos esperando el aterrizaje. Cuando el avion se estabilizó, no hubo tensión. Creo que en Israel había más ansiedad en esos momentos".
La acción de Hayoun llegó a la Casa Blanca siendo relatada así por el presidente estadounidense, Donald Trump: "Un fontanero israelí que nunca pilotó un avión y que apenas estuvo en aviones vio lo que pasó. Él es fuerte porque cuando todo el día levantas tuberías eres fuerte. Vio lo que pasaba, escuchó los gritos, tomó el Stick, lo levantó hacia arriba y equilibró el avión antes de que se estrellara".
Pero su acción no era suficiente. Fue cuando un piloto de la compañía emiratí que estaba fuera de servicio en el vuelo tomó el control en el pequeño espacio con las paredes blancas manchadas de sangre y junto con otro piloto lograron aterrizar en el aeropuerto saudí de Tabuk. "Arabia Saudí nos trató de forma excepcional. Tratamiento medico, comida, etc..,", indica Italie.
Rajuan fue otro de los que se levantó de su asiento para frenar al atacante omaní y la caída del aparato. "El avión perdió el control y descendió en forma de 90 grados hacia abajo. Entendimos que nadie lo controlaba en ese momento. La cabina estaba abierta y vimos que se llenaba de sangre. Entré junto a otros dos para reducir al terrorista. Todos supimos tener la capacidad de reacción y actuar de forma conjunta sin pensarlo demasiado. Decidimos que era ser o no ser,como se suele decir. Aún estoy en shock pero contento de que todo haya pasado", cuenta Rajuan al frente de una compañía de seguros.
El dentista Shota Musayev, el único médico en el vuelo, tuvo una doble función: Ayudar a inmovilizar al atacante y salvar la vida del capitán. "Los cuatro logramos tomar el control de la situación porque de lo contrario, no estaríamos hablando ahora", cuenta Musayev. Tras ocuparse del omaní, trató al piloto atacado. "Su situación era critica con una abundante pérdida de sangre en la cabeza y brazos. Logré frenar la hemorragia y mantenerle estable hasta el aterrizaje", revela. "Estuvo en contacto con nosotros todo el tiempo. Nos dijo que tenía 39 años y era padre de dos hijos y que el terrorista le apuñaló e insultó", recuerda el dentista.
"No fue solo mi heroísmo; todos los que estaban allí y se acercaron a la cabina de mando formaron parte de ello. Todos fuimos héroes. Todos los pasajeros fueron héroes. Nos apoyamos mutuamente en el avión y también al llegar a Arabia Saudita, y cuidamos los unos de los otros como debíamos. Eso demuestra nuestra fortaleza como pueblo", dijo en conversación con el presidente Isaac Herzog. El mandatario israelí ha anunciado que recomendará el Premio Presidencial al Heroísmo Civil a Hayoun, Musayev, Zvika y Tali Manes y Rajuan. "Se pusieron en peligro para salvar a otros y evitaron una terrible catástrofe. Hoy, todo el mundo vio el hermoso y valiente rostro de la sociedad israelí", afirma Herzog que añade: "Expreso mi agradecimiento y profundo reconocimiento, en nombre de Israel, al piloto indio, el capitán Smit Machchhar, cuya determinación y actuación hicieron posible reducir al atacante y salvaron muchas vidas".