El Consulado Británico en Jerusalén Rebaja Su Estatus A Misión para Evitar Que Israel Lo Cierre
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En un acuerdo para impedir que empeoren las ya tensas relaciones entre el Reino Unido e Israel, el Consulado General británico en Jerusalén Este ha rebajado este jueves su estatus a “Misión del Reino Unido”. A cambio, seguirá abierto, aunque con solo siete de sus diplomáticos originales. Otros 20, incluido el cónsul general, se han marchado. Es el pacto de compromiso alcanzado tras un mes de negociaciones desde que el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, anunciase su cierre en represalia contra Londres por liderar la prohibición —que anunció con Francia y Canadá— del comercio con los asentamientos israelíes en los territorios ocupados, ilegales según el derecho internacional.

Saar ha aclarado que el consulado —que data de 1839, un siglo antes de la creación del Estado de Israel— ha “dejado de funcionar” como tal hoy mismo (al cumplirse el plazo de 30 días) y que los diplomáticos que se quedan tendrán una actividad de “alcance muy limitado”. El pacto busca “evitar un mayor deterioro de las relaciones entre ambos países” e implica la renuncia de Londres a adoptar medidas de retorsión, ha añadido.

El ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, ha justificado el acuerdo en la necesidad de seguir “prestando servicios vitales y efectuando su trabajo con el pueblo palestino”, con “las garantías necesarias para la seguridad y protección” de su personal e instalaciones. Y califica de “independiente y operativa” la hoy reconvertida en Misión en Jerusalén.

Las legaciones extranjeras en Jerusalén ejercen la representación diplomática ante la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que tiene su sede en Ramala. Permiten, por ejemplo, que los palestinos en los territorios ocupados voten a distancia. Las relaciones con Israel se canalizan, en cambio, a través de la Embajada en Tel Aviv.

En estas semanas de diálogo, Londres ya había retirado temporalmente a parte del personal y a sus familias en Jerusalén para garantizar su seguridad y protección, ha señalado Miliband. En la mañana de este jueves, empleados de la legación han quitado la placa que rezaba “Consulado General Británico” y otro letrero correspondiente a la sección consular. La bandera británica sigue ondeando sobre el edificio.

Miliband ha reiterado que el Gobierno de Benjamín Netanyahu carece de “derecho legal de cerrar” un consulado que —ha recordado— lleva casi 200 años en Jerusalén, desde el periodo otomano, al que siguió precisamente el protectorado británico sobre Palestina. También ha subrayado la “postura de larga data” de Londres (y sobre la que existe consenso internacional) de que Jerusalén Este —donde está ubicado el edificio— es territorio ocupado desde 1967, cuando el ejército israelí lo tomó a Jordania en la Guerra de los Seis Días.

El arreglo tiene un punto de patadón hacia adelante ante el escenario incierto que presentan las elecciones en Israel del próximo día 27. Los sondeos muestran que los partidos del actual Ejecutivo quedan lejos de reeditar su coalición, pero que las formaciones judías de oposición tampoco podrían formar Gobierno sin el apoyo de las dos listas árabes, al que se vienen cerrando. Miliband ha señalado que negociará en los próximos meses la “reconstrucción de la presencia” diplomática británica en la ciudad y que no tomará “medidas recíprocas mientras dichas conversaciones estén en marcha y sean creíbles”, lo que dependerá de quién esté en el poder.

El portavoz del servicio diplomático de la UE, Anouar el Anouni, ha tomado nota del acuerdo, subrayando la “importancia de mantener una presencia diplomática europea en los territorios palestinos ocupados, en particular a través de los consulados generales en Jerusalén, con el fin de dialogar” con la ANP, informa Silvia Ayuso.

El ministro israelí ha dado por cumplidas las otras medidas de represalia que anunció en mayo. Ya prohíbe la entrada al país a 12 ciudadanos británicos. Casi todos son diputados laboristas (como su exlíder, Jeremy Corbyn) o expulsados del partido, o del Partido Verde de Inglaterra y Gales, que justamente ha aprobado en su congreso de este fin de semana una controvertida moción equiparando sionismo y racismo. El asunto ha puesto en pie de guerra a Gobierno y a oposición en Israel.

Además, el personal del Reino Unido ha sido expulsado del Centro de Coordinación Civil y Militar multinacional (con sede en Israel y liderado por EE UU) que supervisa el alto el fuego en Gaza. Y sus fuerzas tampoco entrenan ya a las fuerzas de seguridad de la ANP en el territorio ocupado de Cisjordania.