Un juez del Tribunal Federal de Justicia ordenó este miércoles prisión preventiva para August Hanning, ex presidente de los servicios de Inteligencia exterior alemanes, detenido el martes bajo sospecha de tentativa de traición al Estado y espionaje. Su antiguo jefe de gabinete, Manfred D., permanece también en prisión preventiva, acusado de suministrarle durante años documentos secretos del Bundesnachrichtendienst (BND). La investigación apunta a una posible conexión con Azerbaiyán y sitúa el origen de la presunta filtración junto al despacho de los sucesivos directores del servicio.
Hanning había abandonado el BND en 2005. Su acceso a los secretos de la institución, sin embargo, habría sobrevivido a su salida gracias a un hombre que continuó trabajando al lado de sus sucesores. Manfred D. desempeña un papel esencial en la presunta trama: era quien obtenía desde dentro los documentos que el antiguo presidente pretendía explotar comercialmente como consultor privado. Según la Fiscalía Federal, ambos acordaron presumiblemente en 2010 un suministro continuado de información a cambio de dinero.
La posición de Manfred D. explica la gravedad de la brecha. Había acompañado a Hanning durante su presidencia del BND y después en el Ministerio del Interior. Entre marzo de 2012 y marzo de 2026 fue jefe de gabinete de varios presidentes del servicio, una función que, según la Fiscalía, le daba acceso a numerosas informaciones reservadas. Cuando dejó la institución, el actual director, Martin Jäger, llevaba aproximadamente seis meses al frente. El presunto informante de Hanning había seguido trabajando en el entorno inmediato de la presidencia durante el comienzo de su mandato.
Las entregas identificadas hasta ahora llegan hasta junio de 2022. No existe constancia pública de filtraciones durante la etapa de Jäger, pero la continuidad de Manfred D. junto a la dirección obliga a esclarecer el alcance de su acceso y si los cerca de 2.000 documentos descubiertos representan todo lo que pudo salir del BND.
El archivo contenía información transversal destinada a la cúpula de la seguridad alemana. Entre los documentos figuraban materiales para preparar las reuniones de Inteligencia en la Cancillería. Las investigaciones de NDR, WDR y Süddeutsche Zeitung identifican informes sobre el programa nuclear iraní, el ejército ruso y datos proporcionados por servicios aliados. Su salida podía dejar al descubierto tanto evaluaciones alemanas como secretos confiados por otros países.
Mientras su antiguo colaborador permanecía dentro, Hanning había convertido su experiencia y sus contactos en una actividad empresarial. En julio de 2010 fundó con su esposa Hanning Consult. Según CORRECTIV, el balance de la sociedad correspondiente a 2024 recogía un patrimonio neto cercano a tres millones de euros. Esa cifra refleja la dimensión económica de la empresa, pero no permite establecer cuánto dinero habría generado la presunta explotación ilícita de los documentos.
La pista de Azerbaiyán introduce ahora un posible destinatario. Según Der Spiegel, los investigadores sospechan que Hanning utilizó información secreta para elaborar un análisis destinado a un agente azerbaiyano. La Fiscalía no ha identificado oficialmente al país y todavía no ha podido determinar si el producto llegó a su destinatario. Tampoco está acreditado que los 2.000 documentos fueran vendidos a Bakú: constituyen el archivo presuntamente facilitado a Hanning, cuyo uso se investiga.
Sus vínculos públicos con Azerbaiyán tienen recorrido. Un archivo fotográfico de dpa lo sitúa junto a su esposa, Ruth, en una gala celebrada en septiembre de 2011 por el vigésimo aniversario de la recuperación de la independencia del país. En agosto de 2025, una comunicación del Foro Germano-Azerbaiyano sobre la renovación de su directiva lo incluía entre sus miembros. Son relaciones documentadas con ese entorno, aunque ninguna de ellas demuestra por sí misma una actividad de espionaje.
Bakú ha reaccionado con dureza. El Consejo de Medios y Radiodifusión azerbaiyano calificó el miércoles las informaciones de "desinformación" y denunció una campaña para perjudicar las relaciones con Alemania. En una declaración difundida por la agencia APA, reprochó a los medios internacionales que presentaran como hechos acusaciones sin confirmación oficial.
La presunta trama se descubrió cuando la Policía buscaba pruebas de otro delito. En septiembre de 2025, los investigadores de Hamburgo registraron propiedades de Hanning por su supuesta relación con un intento de secuestro de los hijos de la empresaria Christina Block, una implicación que él niega. Al analizar lo incautado encontraron un soporte electrónico con documentos secretos del BND. La pesquisa sobre un presunto secuestro había abierto una ventana a los secretos de Estado.
Para Jäger, que intenta reformar el servicio mientras se debaten mayores facultades para la inteligencia alemana, el caso plantea una crisis de confianza dentro y fuera de la institución. Ha anunciado investigaciones internas. Debe reconstruir cómo pudo funcionar durante años ese presunto suministro, qué controles fallaron y quién recibió la información. Los servicios aliados necesitan saber si también quedaron expuestos sus secretos antes de decidir cuánto pueden seguir compartiendo con Berlín.